Deja que te devuelva la ilusión, que no sé qué hacer con toda la que había acumulado y ahora me sobra.
Si ya sabía que era poco recipiente para tanta sustancia. Pero no tengo la culpa de que se sobrara antes de darla.
La desgracia es saber que tú eras capaz de recibirla.
Que te dé ese aire que te cuesta respirar, que se te queda enquistado en la garganta si no sabes cómo amar.
O amar bien, aunque nadie nos enseñe a hacerlo. Ni tú ni yo sabíamos cómo hacerlo hasta que nos cruzamos en el camino.
El cielo fue testigo de las palabras que no dijimos, de las que fuimos capaz de decir, de los besos que me robaste y los que yo quise regalarte, como no se los he vuelto a dar a nadie.
Déjame que acaricie esa piel que desde que no acaricio yo, olvidó sentir por cada poro. Que la suavidad de nuestros cuerpos se pierda entre los sueños que no se cumplen y los que se llevan a cabo.
Quiero olvidar los momentos en los que mi piel fue tuya, mis labios y los tuyos sólo uno.
Que ahora me atormentan los recuerdos que se quedan en el pasado. Que el pasado no regresa y tú me dueles hasta la tortura.
¿Qué haces con los mejores recuerdos de tu vida si en el presente se vuelven tristes?
Las lágrimas son sentimientos que no se pueden volver palabras. Son palabras que nunca se dicen porque no se sabe cómo hacerlo.
Ahora no me vienen ni lágrimas porque tampoco sé cómo hacerlo. Me harto de buscarte aun sabiendo que hace años te perdí para no volver a encontrarte.
Sólo espero que en tus sueños aparezcan mis ojos como en los míos aparecen los tuyos. Una parte de mí desea que mi tortura fuera nuestra, la otra preferiría que tú sí hayas encontrado alguien que supere esto.
Esto que quizá sólo sea mío y tu mirada sólo sea imaginación mía.
Tus lágrimas sólo fueran un espejismo que ahora se torna horrible.
¿Dónde quedan los oasis cuando llevas años viajando entre mares de arena?
Ya no he vuelto a volar desde que te llevaste mis alas. Prometiste silenciosamente regresar para devolverlas.
Las escondí tras las tuyas para que tuvieras una excusa para buscarme.
Pero no vuelves...
Y mi pecho tiene una carga que no llego a entender, ¿Puedo sentirte cerca si no lo estás?
Te he sentido en cada rincón, y hasta cierto punto me gustaba, hasta que me di cuenta que no te encuentro si no te busco. Y no puedo buscarte aunque me muera de ganas.
Ahora sólo quedan lágrimas.
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